Algunos principios importantes
que nos ayudarán a entender mejor el valor de la Gratitud:
1.- Agradecemos lo que
apreciamos. Como seres humanos, naturalmente agradecemos las cosas que
apreciamos, esto es algo normal. Si por ejemplo, le dan un regalo, naturalmente
su respuesta será: “muchas gracias”.
Imagine que en una oficina de
trabajo llega una persona y dice: “allá afuera hay varios autos que está
regalando el Alcalde, vayan todos.” Las personas podrán decir: ¿Cómo que nos
están regalando carros? Y bueno, lo más normal que el alcalde esperaría de estas
personas, sería por lo menos que le dieran las gracias al recibir cada quien su
auto: “señor alcalde gracias, es algo que no esperábamos, es algo inaudito…” Se
agradece ese acto, porque se aprecia el regalo, se aprecia el auto.
En cambio, si le dicen a usted
que le van a regalar un conejo o un hámster, a lo mejor usted pensaría, “¿Y
quién quiere un hámster? ¿Quién pidió esto y para qué? Es más, no lo necesito y
ya tengo una mascota…” puede ocurrir que no se agradezca en este caso el
regalo, porque no se aprecia, no se da valor al hecho de tener un conejo.
Hoy en día escuchamos de
“valores” como el dinero, el poder, la belleza, la fama… que han ocupado los
primeros lugares en nuestra sociedad, pero realmente son valores que no generan
nada provechoso a nuestras vidas; que lejos de traer tranquilidad, armonía o
justicia, no logran formar un carácter en las personas.
Pero la Gratitud, al igual que
otros valores, nos hace más humanos, nos hace apreciar las cosas en la
sociedad, cuidarlas, reconocer el valor que tienen las personas, las cosas, aun
los animales, y las circunstancias que nos proveen calidad de vida, tales como
la salud y el trabajo.
Lo que no valoramos, lo que no
apreciamos, por lo general no lo agradecemos. Es algo que hasta en un momento
dado lo podemos rechazar. En cambio, hay cosas que nosotros, como seres humanos
valoramos mucho cuando se nos dan, e inmediatamente manifestamos gratitud.
2.- Apreciamos las cosas que: Nos
han costado, No hemos tenido, y aquellas cuyo valor hemos aprendido. Es
importante que identifiquemos estas tres cualidades, porque como humanos, así
respondemos, es nuestra naturaleza, y cuando digo que algo nos cuesta, es
porque batallamos para poderlo obtener.
Se necesitó tiempo, esfuerzo,
recursos, sacrificio para obtenerlo, y cuando se tiene, hay cierta satisfacción
de logro y entonces se valora mucho ese bien que se obtuvo, se convierte en
algo con mucho valor, y como se valora, se aprecia.
Y aquí es muy importante enseñar
a nuestros hijos a ser esforzados en el trabajo, que obtengan las cosas con
esfuerzo, de modo que cuando logran obtener aquello que estaban buscando a
través del trabajo y del esfuerzo, en verdad, cómo lo aprecian y cómo lo
cuidan, o sea, los niños aprenden a valorar cuando ellos batallan para obtener algo.
Es importante pues, que los niños
se den cuenta de cuánto tienen qué trabajar para comprarse un juguete, vamos,
si papá le va a comprar el juguete, sería muy bueno que ellos entendieran todo
lo que papá tiene que hacer para comprar ese juguete; eso lo va a llevar a
valorar esa acción de su padre, y darse cuenta del costo real de ese juguete.
De este modo, ocurre que el niño
al ver ese esfuerzo, comprende mejor el valor de las cosas y aprecia tanto el
juguete, como el esfuerzo de su papá en comprárselo; entonces reciben con
gratitud ese obsequio porque saben lo que costó. Es muy importante que nuestros
hijos vean eso y no solamente que lo vean, sino que lo vivan.
Las cosas llegan con esfuerzo y
paciencia
Es muy importante fomentar en
ellos el esfuerzo, para que les cueste ganarse las cosas, para que aprendan y
valoren las cosas y sean agradecidos cuando obtengan algo, para que digan “es
cierto, es difícil obtener esto… gracias por ayudarme a conseguirlo”.
3.- Hay gratitud cuando llega lo
que tanto se deseaba
También cuando no hemos tenido
algo y llega el momento en que al fin lo tenemos con nosotros, lo apreciamos
mucho, porque era algo muy esperado.
Esto es muy provechoso para los
hijos, en casos por ejemplo, cuando se va a tener un hermanito, pues a veces
puede ser que el hermano mayor, el niño, siente que lo van a relegar, pero
cuando se empieza a trabajar la expectación y la gratitud en él, las cosas
resultan mucho mejor.
Se le empieza a explicar cuán
complejo es tener un bebé, cuán grande es el esfuerzo de la mamá, las
situaciones que va a padecer, de su salud, cuando se le deja claro que él no
tiene aun un hermanito, pero lo va a tener, vamos a estar con mamá y con él en
el hospital, etc.
Cuando explicamos estas cosas al
niño, él entiende más ampliamente el valor de su hermano, y entonces la llegada
del bebé se convierte en algo muy esperado; con ilusión va contado los nueve
meses junto con sus padres. Y finalmente, cuando llega el día, se valora mucho
ese momento, se ha ido sembrando el amor por esa personita nueva y hay
naturalmente un contentamiento, una gratitud muy grande por recibir algo tan
especial.
En períodos así, de expectación,
cuando se tiene la ilusión de recibir algo, es también muy importante enseñar a
nuestros niños a hacer oración, que aprendan a pedir a Dios eso que tanto
anhelan, de modo que al recibir lo que desean, son agradecidos con Dios porque
lo han estado pidiendo cada día.
Qué importante es fomentar esta
actitud en nuestros hijos, que aprendan a esperar con paciencia eso que tanto
anhelan, que aprendan a pedirle a Dios lo necesario, porque esto les hace
apreciar lo que reciben y ser agradecidos con lo que tienen.
4.- Agradecemos cuando entendemos
el valor de las cosas y de las personas.
Qué importante es que nosotros
enseñemos a nuestros hijos el valor de las cosas. Nosotros como padres sabemos
lo que cuesta el servicio de luz, el servicio de agua, de gas, de teléfono… son
cosas que nos cuestan mucho esfuerzo, horas de trabajo.
Pero cuando los hijos no saben lo
que cuestan las cosas, pueden mal usarlas, despilfarrarlas, es decir, no las
cuidan. Sin embargo cuando usted les enseña lo que vale cada cosa y lo que
cuesta tenerlas, entonces es cuando brota la gratitud, cuando ellos dicen “ah,
papá hace un esfuerzo para que nosotros tengamos estos servicios, una mejor
calidad de vida, una vida más digna”.
Enseñemos pues a nuestros hijos
el valor de las cosas que ellos poseen. ¡Y qué decir del valor de un ser
humano! Que nuestros hijos sepan cuán valioso es un bebé, eso les enseñará aun
a tener argumentos suficientes para decir NO al aborto.
Por eso decimos que los valores y
los principios se gestan en la familia, porque cuando se aprende a valorar a
los seres humanos, desde el bebito que es “igual a mí, y viene en camino”,
entonces es más fácil razonar por qué no se debe privar de la vida a nadie.
Cuando se logra entender el valor
de las cosas y de las personas, y aun se vive agradecido por tenerlas, se
entiende por qué no son para estarlos golpeando, ni humillando, que no son para
destruirse, sino para cuidarse, y que
así como nosotros necesitamos y deseamos que nos respeten, así también los
demás, y que así como nosotros deseamos sentirnos importantes, también los
demás son importantes.
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