Demos gracias en todo
Quisiera terminar exponiendo el
aspecto espiritual de la Gratitud. El
apóstol Pablo menciona lo siguiente en las Sagradas Escrituras:
“Dad gracias en todo, porque esta
es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” 1ª Tesalonicenses
5:18
Nuestra vida, es una vida en la
cual Dios siempre está presente, y pueden venir muchas situaciones difíciles
así como cosas muy buenas. Lo que nos indica el apóstol es dar las gracias “en
todo”, es decir, en toda circunstancia que nos hallemos, sea buena, sea mala:
Agradecidos por LAS COSAS
BUENAS Esto incluye desde el dar gracias
a Dios porque pudimos ver el sol este día. Cuánta gente no le da gracias a Dios
porque tuvo hijos sanos. Cuántas personas no le dan gracias a Dios por la
comida que tienen, por la casa, el vestido o por las cosas que en un momento
dado pudieron haber obtenido en el día.
Hay gente que luego dice “pues lo
obtuve yo, todo, yo me esforcé, no me lo dio Dios”, bueno, es su manera de
pensar y se respeta, pero para aquellos que han entendido que hay un Dios en
los cielos que provee todas las cosas, y que todo lo que se recibe, por venir
de Él, es motivo de gratitud al Señor, no es algo místico, sino es una
confianza en el Dios de amor, en el Padre que todo provee a Sus hijos.
Agradecidos en LOS MOMENTOS DE
DIFICULTAD Dice el apóstol Pablo: den
gracias a Dios en todo; y ciertamente esto es un gran reto. Que tú des gracias
aun en situaciones que te están perjudicando. Solamente una `persona que tiene
una verdadera comunión con Dios y tiene paz con Dios, y confía en que Dios
tiene siempre un buen propósito para él, puede verdaderamente dar las gracias a
Dios en situaciones realmente difíciles.
En una ocasión, durante la
Segunda Guerra Mundial, una familia holandesa -los Ten Boom- fue encarcelada en
los campos de concentración nazis. Su delito fue haber ayudado a los judíos a
escapar de Alemania.
Cuando los alemanes descubrieron
a esta familia cuya única intención era proteger a los judíos, los metieron a
todos a un campo de concentración en los cuales observaron y vivieron cosas
terribles, espantosas. Pero una de las hijas narra que cuando llegaron a las
barracas, que eran los dormitorios donde dormían, estaban infestadas de piojos,
y dijo: “yo no voy a dar gracias a Dios por esto”, pues era algo demasiado
molesto aunado a la situación diaria tan difícil que tenían que soportar.
Su hermana le dijo: “demos
gracias a Dios por todo” y le recordaba que todo lo que estaba pasando tenía un
motivo, un buen propósito aun cuando no lo podían entender en ese momento tan
difícil. Así animó a su hermana, y cuando se terminó la Segunda Guerra Mundial,
la mujer que alentó a su hermana y le animó a dar gracias a Dios por los piojos había fallecido; la otra
sobrevivió, pero cuando finalmente logró salir del campo de concentración al
terminar la Guerra, ella se enteró que los guardias alemanes, nunca entraban a las barracas, para no contaminarse con los piojos.
El hecho de que los alemanes no
entraran allí en las barracas, les permitía a ellas sentarse con libertad a
leer y compartir las Sagradas Escrituras, podían orar, consolarse unas a otras…
tener cierta libertad, ¡gracias a los piojos!
Querido amigo, hay muchas cosas
que no entendemos en la vida. Tal vez usted está atravesando un momento muy
largo de aflicción, la invitación es que aun en esa circunstancia difícil,
usted sea agradecido y aprecie las cosas buenas que ve y aun dé gracias por lo
que Dios está haciendo en su vida en esos momentos. Dele gracias a Dios en
todo.
Cuando Dios ve un corazón
agradecido, le ayuda. Pero si aun por las cosas que son buenas, no le damos las
gracias, estamos mostrándole a Dios que somos desagradecidos. Cuánta gente ha dicho,
yo he hecho esto por mi propia voluntad, yo me lo he ganado. Mire, la Escritura
está llena de ejemplos de eso.
Un rey –Nabucodonosor- fue uno de
ellos. El dijo: YO levanté todo este Imperio, YO hice todo esto y al final le
fue quitado ese imperio; perdió la razón, se volvió demente. Después de un
tiempo Dios lo sanó y le volvió su razón, y entonces reconoció: “todo esto me
lo dio Dios, no fue por mi obra, ni por mi mano. Bendito sea el Dios del
cielo”. Esta historia real se encuentra en el libro del profeta Daniel,
capítulo 4:30 en adelante.
El imperio de Nabucodonosor fue
un imperio poderosísimo, pero él se envaneció ante tanto poder porque perdió la
actitud de gratitud ante Dios. El ser agradecido nos mantiene en una actitud
humilde, de reconocer que necesitamos a los demás, a Dios primeramente. Cuando
no existe esa actitud, nos ensoberbecemos, dañamos a las personas, las
ofendemos y nos aislamos.
Qué importante es enseñar a
nuestros hijos la Gratitud. Cuán necesario es enseñarles a valorar las cosas,
que sepan lo que cuestan, para que cuando las reciban, den gracias y las
cuiden. Fomentemos este importantísimo valor en nuestras familias.
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