¡Conserva las esperanzas! No permitas que nada ni nadie te robe las ganas de avanzar y de triunfar. Repite en este instante: "Señor, por todo el honor y poder de tu Santo Nombre, desintegra todo deseo de maldad y odio de los buscan perjudicarme. Ven y lléname de tu luz y de tu fuerza para mantenerme firme para superar toda obra maliciosa que me esté asechando". ¡Amén!
¡ÁNIMO! Hoy, dile adiós a esos problemas que te han robado la alegría porque Dios te infundirá fuerza y poder con una gran bendición para tu vida. Él te quiere sanar por medio de esta palabra ¡CRÉELO! Te invito a que confíes en sus promesas: "Amo al Señor, porque Él escucha el clamor de mi súplica, porque inclina su oído hacia mí, cuando yo lo invoco" (Sal 116,1-2) Invócalo, ruégale, pídele, abre tu corazón a Él y déjate invadir por su amor ¡Amén!
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