La depresión es una de las experiencias más indefensas y frustrantes que puede tener una persona. A veces se siente triste, a veces vacía, a veces no siente absolutamente nada.
Hay momentos en que la depresión puede dejar a alguien sintiéndose paralizada en su propia mente y cuerpo, incapaz de hacer las cosas que le gustaban hacer o las cosas que sabe que debe hacer. La depresión no es sólo un mal día o de mal humor y no es algo que puede simplemente “pasar por alto”. Recuerda que nadie elige estar deprimido.
Es fácil decirle a alguien esas cosas porque piensas que le estás dando una solución o una manera sencilla de hacerla sentir mejor y aliviar su dolor, pero ese tipo de frases siempre van a parar a un vacío, insultante y esencialmente sin sentido.
Al decir estas frases les creas tensión, haciendo que se sientan inadecuados, y como si tú no estuvieras reconociendo lo que ellos están pasando por intentar poner un peso sobre un problema mucho mayor. Ellos entienden que estás intentando ayudar, pero esas palabras solamente los hacen sentir peor. Un abrazo silencioso puede hacer mucho más que usar proverbios clichés.
Lo que puedes decir en lugar de eso:
Estoy aquí para ti. Creo en ti. Creo que eres más fuerte que esto y creo que vas a superar esto. ¿Qué puedo hacer para ayudar? ¿Qué piensas que te puede hacer sentir mejor?
Evita ofrecer consejos, por el contrario, sólo deja saber que estás ahí para ellos y pregúntales cómo puedes ayudar para que se sientan mejor.
A veces, ellos tienen que apartarte.
Las personas que sufren de depresión muchas veces se sienten frustradas con el sentimiento como si ellas fueran un peso para otras personas.
Esto hace que se aíslen y se aparten de las personas que más necesitan. Si ellos se vuelven distantes, recuerda que saben que estás ahí todavía, pero no intentes forzarlos a salir o hablar sobre lo que está sucediendo si no quieren.
Ellos pueden fácilmente volverse oprimidos.
El cansancio constante es un efecto colateral común de la depresión. Sólo pasar el día puede ser una experiencia avasalladora y desgastante.
Ellos pueden aparentar estar totalmente bien e inmediatamente después sentirse cansados y no tener energía para nada, incluso aunque hayan dormido bien. Eso puede desembocar en cancelar planes, irse antes de un evento, o decir “no” a cosas. Basta recordar que no se trata de las cosas que tú hagas. Es sólo uno de los efectos colaterales frecuentes de vivir con la enfermedad.
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