Te damos Gracias, Dios Bueno y Misericordioso,
porque Tú estás con nosotros todo los días,
acompañándonos a través de tu Espíritu Santo,
que nos da la Fuerza necesaria para ir por todo el mundo
siendo tus testigos, para que todos te conozcan, te amen,
te puedan servir, y todos juntos podamos alabarte a Ti.
Dios nuestro Misericordioso, te alabamos y damos Gracias
porque Tú estás lleno de Amor por cada uno de nosotros,
y nos envías tu Espíritu Santo para renovarnos cada día
y para que logremos comunicar a todos tu Presencia,
y tu Mirada de Misericordia en medio del mundo.
Gracias porque Tú, Dios nuestro, estás siempre con nosotros,
Tú Vives en nuestro corazón, y nos envías cada día
a proclamar con alegría tu Evangelio por todo el mundo,
haciéndoselo llegar a cada persona mediante gestos concretos.
¡Envíanos tu Espíritu Santo para que Él avive nuestra fe!
¡Gracias por permanecer siempre con nosotros a través de Él,
porque sin Ti y sin la Fuerza de tu Amor no podemos hacer nada!
Envíanos tu Espíritu Santo para Él entre en nuestro corazón,
nos fortalezca, nos ilumine y logremos ver tu Presencia Divina
en medio de nuestra vida cotidiana, en cada pequeño acto de amor.
¡Envíanos tu Espíritu Santo para que Él nos acompañe y nos guíe
en nuestra misión de ser testigos de tu Amor en medio del mundo,
y ser instrumentos de tu Misericordia, para quienes más lo necesiten.
¡Ven Espíritu Santo a nuestro corazón y renueva todo nuestro ser!
Transfórmanos en testigos valientes y miembros activos de la Iglesia,
para ser siempre fieles a la misión a las que Tú nos envías cada día.
¡Ven Espíritu Santo a nuestro interior y reconforta nuestra alma!
Transforma Tú nuestras dudas y tristezas, en Esperanza y Alegría
para predicar cada día, y sin cansancio, tu Evangelio a cada persona.
Envíanos la Luz de tu Espíritu Santo y que Él nos indique cómo mirar
para lograr ver con ojos de misericordia a cada hermano nuestro.
Que tu Espíritu nos guíe para poder cumplir siempre tu Voluntad
y saber llegar hasta Ti, a través de cada hermano nuestro que sufre.
Que tu Espíritu, Dios nuestro, aumente nuestra fe, nos consuele,
aliente nuestra esperanza y acreciente en nuestro corazón la caridad.
Sólo Tú, Dios Bueno, nos aseguras el Gozo y la Esperanza cada día,
y sólo en Ti está la Vida Verdadera que nos llena de Felicidad,
porque Tú jamás nos abandonas, ni nos defraudas nunca.
¡Conviértenos a Ti y llénanos Tú de tu Paz, Amor y Misericordia,
alejando de nosotros cualquier obstáculo que nos aparte de Ti! Amén.
¡Ven, Espíritu Divino!
(Secuencia de Pentecostés)
El himno mas antiguo al
Espíritu Santo
Ven, Espíritu Divino
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.
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